Sunday, July 12, 2009



Uno de mis grandes sueños ya se ha convertido en realidad, gracias al gran poder de mi imaginación. Ví a París y París me vió a mi.

Juntos fuimos felices y yo ya me siento realizada.

Paris es la ciudad que más recibe turistas en todo el mundo, y no es para menos.
Siglos de historia, una estética única y un aire que no puede describirse con palabras, se complementan en una ciudad maravillosa.

Los franceses son famosos por su estilo y por eso de ser chic, que es innato en ellos. Paris se conoce como una de las grandes capitales de la moda y esto porque a través de los años se ha identificado por crear las nuevas tendencias, no por seguir las que están.

El vino, mmmmmmmm... El vino francés, C'est ravissant. De hecho el país entre otras cosas, es famoso por esto. Mi amigo Emmanuel Peña, excelente catador quien lleva el blog Hablando de vinos me puede corroborar. Aunque no hace falta ser un experto para conocer lo que el mundo entero sabe.

La pasé muy bien en Paris, "me la lucí" sí señor. Ya no hablo más, les invito a compartir esos momentos inolvidables que allí viví.


Caminé por las calles, me perdí en ellas, lucía desorientada pero jamás perdí el estilo...Eso como bien saben los parisinos, es lo último que se pierde. La ciudad es muy organizada, así que mi estado alucinante de no saber donde estoy duró poco tiempo.


Decidí sentarme en un café (muy bohemia yo, y teñida de rubia oh!la, la). Decidí leer la historia de María Antonieta al derecho y al revés y "emborracharme" de ella.


Una bonita mañana decidí sacar de mi maleta un look de temporada. Encontré una Vespa quien sabe donde, y decidí rodar en ella (otra vez) por las calles de Paris. Mi sentido de la orientación es pésimo -tout celui qui me connaît le sait-. No es para sorpresa de nadie que estando a dos esquinas de la Torre Eiffel, no sabía como llegar a ella. Así soy yo.


Al momento de almorzar un día de esos, decidí gastar mucho euros en mi almuerzo. Langosta y muchas de copas de vino. Encontré nuevos amigos que me invitaron a cantar y a seguir disfrutando de unas copas. Todo resultó maravilloso, sólo que al otro día mi cabeza estallaba y la resaca provocó estragos en mi. Ups.


A días de mi regreso, decidí rendirle honor a la ciudad del amor. Conocí a un chico lindo y divino. Toca el bajo en un grupo de rock local, estudió historia del arte, tiene 30 y conoce gran parte del mundo. Me enloqueció con su forma de hablar, con sus conversaciones intensas y maravillosas, con su sentido del humor y con su música. Se llama Phillipe y besaba muy bien.

Ok. Wake up Diana... Es hora de aterrizar.

2 comments:

Rose said...

Maldita lokita.... que chulo ta eso, me encanta el poder de tu imaginacion!!! una pregunta: crees que algun dia de estos me podrias llevar en uno de tus viajes? tengo deseos de conocer Dubai...:). Muy cool :p

Diana en la ciudad said...

Hermana gracias!!!!! Te quiero mucho.

Lo de Dubai es casi un hecho, ve preparando las maletas : )